jueves, 26 de abril de 2012

Venganza


Todavía lo recordaba con total claridad, aquel día jamás se le borraría de la mente… la había encontrado tirada en el bosque, cerca del rio. Estaba pálida como la luna, como aquella luna que brillaba llena en esa noche silenciosa. Su rostro, otrora lleno de luz y vida, ahora se mostraba oscuro, con las sombras que otorga la muerte. La habían torturado y vejado gasta la agonía, pero ella se había mostrado fuerte, como lo había hecho siempre.
Los recuerdos, aun le eran dolorosos, pero la ira y la sed de venganza no habían desaparecido de su negro corazón. Desde que encontrara a su hermana medio moribunda en el claro del bosque, Raclox se había dedicado a dar busca y captura al asesino que le había arrebatado lo más que más quería. Un año y ocho meses había transcurrido desde entonces y cada día que pasaba estaba más cerca. Hasta el momento había conseguido pequeñas pistas, pero no tenía ningún nombre, ni una dirección, nada… y la policía había abandonado el caso hacía mucho tiempo. Ya no confiaba en nadie, se había vuelto huraño y había empezado a enloquecer. A veces pensaba que haría cuando lo encontrase, ¿lo mataría o sería capaz de llevarlo a que se enfrentase con la justicia? ¿Y cuando todo acabase? Cuando cobrase su calculada venganza, ¿Qué haría entonces? ¿No se sentiría vacio y sin sentido?
Entonces, un buen día, cuando empezaba a desistir del caso y solo quería dejarse morir, recibió un mensaje. Le daba pistas sobre quien podría ser el culpable. Al principio no creyó nada, pero poco a poco fue comprobando que aquellos mensajes desde el anonimato le servían de gran ayuda. ¡Un ángel!, pensó, pero estaba claro que los ángeles no existían, pues de ser así su hermana seguiría junto a él… Pasaron tres meses más. El día era agobiante, a pesar de estar en pleno invierno. “Brip”, un correo electrónico. ¡Lo tengo!, decía; y solo había escrita una dirección. ¡Bingo! Después de tanto tiempo su momento estaba ahí. El lugar estaba cercano, asique se vistió y en dos minutos se plantó allí.
No sabría que haría, tan solo, de momento, quería ver la cara del desalmado que le había hecho eso a  su hermana. Por un momento la imagen volvió a su cabeza, produciéndole un escalofrío. “Dig dong dang din”. La puerta se abrió y apareció una chica sin ninguna expresión en el rostro. Era la chica de la que había estado enamorado desde el instituto. Sorprendido, la observo bien y dijo aquello que tenía preparado desde hacia tiempo. “Tu mataste a mi hermana.”, dijo algo dubitativo. Y la respuesta fue… “Si, lo hice yo”

domingo, 4 de marzo de 2012

Destino

Una vez, alguien me dijo, que todo lo que ocurre es por algo; todo lo que hacemos o dejamos de hacer ocurre por algún motivo. Yo a eso, lo llamo destino. El destino nos manipula, cual simples marionetas de trapo, hace lo que quiere con nosotros y controla nuestras acciones para su propio beneficio, para que ocurra lo que tenga que ocurrir…
Si uno mira detenidamente su pasado, se dará cuenta de que todo, todo está interrelacionado. ¿Podemos arrepentirnos de nuestras acciones, o no acciones? ¡Claro que si! Y en ocasiones debemos… Pero, si se te diese la oportunidad de cambiar tu pasado, de deshacer lo que hiciste o hacer lo que nunca hiciste... ¿Lo harías? Yo no. Porque todo mi pasado, soy yo. Todo lo que he formado durante estos años, es lo que me sitúa donde estoy. Y aunque haya veces que me sienta mal, me quiera morir o no quisiera estar en una determinada situación, sé que es por algo, sé que es el destino…
¿Y, bien? ¿Ahora que toca? Volver a sentir, quizás… ¿Enamorarme otra vez? ¿Qué me vuelvan a romper el corazón? ¿O sufrir un desengaño? No lo sé. No me importa. Lo que tenga que venir, vendrá. Viviré mi vida, tal y como lo he estado haciendo… aprendiendo, pues nada es en vano, y quien no arriesga, no puede ganar. ¿Y ahora? ¿Qué pasará? ¿Qué me deparará el destino…?

lunes, 26 de diciembre de 2011

Sangre de mi sangre

Luz de luna, agua de mi agua, sol que iluminas mis días... Hoy el cielo me trae tu linda imagen de ángel celestial, a mi loca cabeza, a mi triste corazón que sufre por tu interminable ausencia.... sin ti, mis días son eternos y mis noches, frías y oscuras... Vuelve, vuelve a mí para que mi cielo se despeje y pueda contemplarte en tu máximo esplendor... amor, dulce amor tardío...
Porque cada día que pasa sin tenerte aquí, mi corazón se derrumba, eres el pilar d mi existencia y sin ti mi mundo se convierte en polvo, polvo que el viento lleva de uno a otro lado sin rumbo aparente... sin un camino que seguir...
Como mi mente, que martillea todo mi cuerpo causándome un infinito dolor al recordarte, al recordar cada instante d mi vida a tu lado...
Sueño cada noche con el próximo día que pueda tenerte en mi regazo, y poder acariciarte sin tener miedo de perderte una vez más...
Pues eres mi sol, y mis estrellas... la Luna que ilumina mi camino en las noches más oscuras de mi enorme soledad...
No puedo dejar de pensar en tus labios besando casa rincón de mi cuerpo, haciendo que se erice el bello de mi nuca... Tu calor arropándome era lo que me mantenía con vida después del largo invierno y tus ojos de felino observando cada nítido movimiento que hacia... como si quisieras grabarlo todo en tu mente y no olvidarlo jamás...
Jamás olvidaré tu olor, ese que se impregnaba en mi piel y que era incapaz de quitar, porque no quería quitarlo... Tus manos, inmensas, agarrando mi cintura cada vez que me besabas lujuriosa y apasionadamente, como si cada beso que me diese fuese a ser el último...
Sangre de mi sangre, sangre dulce y reluciente, rojo como el corazón, regresa, solo una vez mas... ven, arrópame con tus brazos y nunca me dejes marchar...